Por: Luis Ángel Parra Garcés
17 de octubre del año 2000
En 1984 y 1985 un grupo de profesionales del Ministerio de Educación Nacional inició la estructuración y desarrollo de la primera propuesta de prevención del consumo de sustancias psicoactivas que se implementaría en el sistema educativo colombiano, contando con la asesoría y apoyo de Naciones Unidas - UNFDAC y de entidades como el Ministerio de Salud, el ICBF y la Presidencia de la República.
En la configuración del proyecto denominado inicialmente (1985) "Formación y Capacitación de Agentes educativos para el Uso Creativo del Tiempo Libre, como Estrategias de Prevención de la Drogadicción y de Promoción Juvenil", luego (1986) de "Promoción Juvenil y Uso creativo del Tiempo Libre, Estrategias de Prevención de la Drogadicción", y posteriormente (1987) conocido como "Promoción Juvenil y Prevención Integral", confluyeron diferentes vertientes de pensamiento, entre las cuales cabe destacar las siguientes:
· Las políticas de Descentralización promovidas por el Programa de Mapa Educativo, el cual pretendía darle una nueva organización y administración a la educación con base en un proceso de Planeación Participativa a partir del nivel local y comunitario, usando para ello una metodología de creación y construcción social.
· La propuesta promovida anteriormente, entre 1980 y 1985, para generar espacios de participación y organización con niños, jóvenes y padres de familia, con el propósito de que su palabra fuera escuchada como un elemento fundamental en el mejoramiento de la calidad y pertinencia de la educación. Sin su participación planteaba que no es posible lograr su compromiso frente al fin último de la educación, cual es el de lograr una formación integral. Anhelaba que el Ministerio y las Secretarías de Educación contaran con una oficina especializada en atender a estudiantes y a padres de familia. Ante esta iniciativa siempre se respondió con desconfianza y temor, y sólo fue aceptada cuando se la planteó como la principal estrategia en la construcción de la prevención integral del consumo de drogas.
· La iniciativa de un grupo de profesionales del Ministerio de incluir en el currículo información sobre las drogas y sus peligros como estrategia de prevención de la drogadicción. Línea informativa para prevenir la drogadicción, que a pesar de las criticas que se le hacen, aun se conserva.
· La necesidad de transformar los tradicionales y poco eficaces procesos de formación y capacitación en "cascada" promovidos por el Ministerio de Educación Nacional, los cuales se dan así: El nivel central capacita a integrantes de las secretarías de educación departamental y distrital, estas secretarías a los directores de Núcleo, rectores y directores, éstos a los docentes y finalmente ellos a los alumnos y muy tangencialmente a los padres, aún sabiendo, como en el caso del proyecto de prevención, que la población sujeto más importante son los niños y los jóvenes.
· Los planteamientos en torno a la concepción de una educación entendida como proceso de formación integral inherente al ser humano y a su grupo social, que los involucra en su totalidad y a través del cual se conducen a estados superiores de bienestar y calidad de vida para sí, la especie y el planeta.
Teniendo en cuenta estas fuentes de criterio, con un equipo interdisciplinar del Ministerio de Educación se estructuró, por primera vez en el país, una propuesta de prevención integral, definida como de "Orientación y promoción de nivel central y de creación y construcción a partir del nivel local", usando para ello metodologías y estrategias de formación en y con la "Familia Educativa".
De la sinergia del grupo de personas que tenían el compromiso de fundamentar y plantear un programa de prevención de la drogadicción, con énfasis en dar información sobre las drogas y sus peligros a través del currículo, con el equipo que, desde la experiencia de Mapa Educativo, argumentábamos la necesidad de posicionar la palabra del niño, del joven y de los padres de familia en la escuela, en función de la calidad y pertinencia de la educación, emerge un programa de prevención integral que se crea y construye participativamente, a partir de la realidad de cada comunidad educativa.
En concordancia con lo planteado, el sistema educativo colombiano inició el desarrollo de seminarios-talleres internos de cinco días, mediante los cuales, desde un comienzo, se propició la participación activa y mancomunada de estudiantes, padres, educadores, administrativos y directivos, frente al compromiso de dinamizar la construcción de la prevención integral del consumo de sustancias psicoactivas con sus respectivas comunidades educativas.
Se hizo realidad entonces, la afirmación de que tarde o temprano los tenemos que escuchar. Si no se entiende al niño, si no se oye la palabra del joven y si no se cuenta con las ideas de padres y madres, por mas simples que ellas nos parezcan, es muy difícil construir una educación con calidad y pertinencia, as como una prevención con principio de realidad y con sentido de pertenencia al grupo humano con quien se construye. De esta manera fue como se dio inicio en Colombia a la construcción en su Sistema Educativo del primer programa interactivo de prevención de la drogadicción, basado en procesos de participación juvenil, que se concretaban en la conformación y desarrollo de Grupos y Organizaciones Creativas Juveniles, GCJ y OCJ.
Reseña de cómo se construyó el concepto de Prevención Integral
Desde mediados de 1984 hasta mediados de 1987, de un pensamiento inicial centrado en la prevención de la drogadicción se evolucionó hacia la construcción y fundamentación de un concepto de Prevención Integral, el cual se ha venido manejando con diferentes comprensiones y énfasis hasta el día de hoy. Ello se genera básicamente como producto de una serie de debates y reflexiones que se dieron tanto en diferentes regiones del país, como entre las instituciones que confluyeron en la estructuración y desarrollo en 1985 del primer "Plan Nacional de Prevención de la Drogadicción".
El Programa de Promoción juvenil y Prevención Integral, con la participación de las regiones, fue muy activo en este proceso, dado que desde sus inicios planteaba que "el concepto de prevención se equipara o se identifica con el concepto de formación" y que la formación integral del ser humano, como fin ultimo del proceso educativo, debería ser el punto de partida de un programa de prevención del problema de la drogadicción
De esta manera, los conceptos de "prevención" y de "drogadicción" del primer Plan ceden su lugar en 1987 a los de "lucha contra" y " droga" en el "Plan Maestro de Lucha Contra la Droga", el cual introduce en uno de sus subplanes el concepto de "prevención de la droga". Ello implica cambios en la forma de comprender e intervenir esta problemática, dado que ya no se la aborda desde la "droga-adicción", sino desde el concepto "droga" como un fenómeno global e integral con tres manifestaciones. De dicho Plan hacen parte tres subplanes: el Subplan Nacional de Represión y Control, el Subplan Nacional de Sustitución de Cultivos y el Subplan Nacional de Prevención de la Droga.
Pero esta mirada sigue evolucionando y, posteriormente, el Grupo Técnico de Trabajo, que interinstitucionalmente coordinaba las acciones del Plan desde 1985, le plantea en 1989, al Consejo Nacional de Estupefacientes, reunido en el Club Militar, la necesidad de abordar de manera integral el problema de la droga, teniendo como foco de atención los conceptos de Desarrollo Humano y Mejoramiento de Calidad de Vida, con base en lo cual se elabora la propuesta de un Macroplan Colombiano de Promoción y Desarrollo Humano frente al Fenómeno Cultural de las Drogas, de la cual, sin ser acogida, se retoman buena parte de sus planteamientos y se estructura el Plan Nacional para la Superación del Problema de La Droga.
En Colombia se mueven dos grandes fuerzas en relación con la prevención:
1. La de aquellos que centran su atención fundamentalmente en las drogas, sus características, factores, implicaciones e impacto, y
2. Los que centran su mirada en el desarrollo integral humano y desde él abordan una comprensión e intervención integral frente al fenómeno cultural de las drogas y sus respectivas manifestaciones.
En este momento Colombia se está moviendo desde dos miradas frente al fenómeno de las drogas:
a) Una que lo aborda desde la prevención integral del consumo de sustancias psicoactivas, centrada en el Desarrollo Integral Humano (DIH) y actuando ante él desde una perspectiva de transformación cultural, de mejoramiento de calidad de vida y de fortalecimiento del poder de la persona y de la comunidad para comprenderlo y transformarlo, y
b) Otra que lo interviene globalmente, bajo la perspectiva de "Reducción o Control de la oferta y Reducción de la Demanda", tal como nos lo plantea el actual "Plan Nacional de Lucha contra las Drogas".
Como producto de todo este proceso de reflexión sobre la práctica de la prevención, se ha elaborado el siguiente concepto: Prevención es la capacidad que posee el ser humano y su grupo social para anticiparse a la posible presencia de hechos que le pueden ocasionar bienestar o daño, permitiéndole así, crear y/o fortalecer con antelación, y de manera participativa los conocimientos, actitudes, estrategias, habilidades, valores, sentimientos y acciones que les ayudarán a impedir o minimizar el daño previsto o a fortalecer el logro del bienestar esperado".
Una cosa es entender la prevención como una respuesta para defenderse de algo y otra cosa entenderla como capacidad del sujeto para anticiparse a algo que puede darse o ha de suceder. En este sentido lo que más interesa es fortalecer en cada persona o comunidad su capacidad de anticiparse, de crear condiciones previas ante situaciones futuras, de comprender las causas e implicaciones de una posible situación sin haberla vivido, de formarse con antelación criterios frente a tal o cual hecho, de tomar hoy las decisiones mas adecuadas ante diversas posibilidades de bienestar o daño que se pueden presentar en un mañana, de transformar los factores que favorecen el surgimiento de un problema y de fortalecer los factores que impiden su aparición y mantenimiento.
De ahí que para anticiparse a las drogas, al consumo del alcohol, es necesario construir con ellos una serie de conocimientos, de elementos que les permitan ver con antelación los riesgos de consumir esa sustancia. No me basta decirle: ¡no lo cojas!, ¡no lo hagas porque es dañino!, ¡di no!. Me sirve fundamentalmente que el sujeto haciendo uso de su capacidad para ver con antelación, comprenda y esté preparado ante lo que ese objeto -droga o licor- le puede ocasionar ya sea como bienestar o daño. Y eso depende de la capacidad de autoconocimiento, de comprensión de su contexto y del conocimiento sobre el tipo de relaciones que pueda establecer con el objeto droga según sean sus características.
La prevención nos remite a una capacidad del sujeto, y esa capacidad nos lleva a entender que ninguno de nosotros puede obligar a nadie a que consuma o no consuma una sustancia o a que coja un cuchillo y lesione a otra persona, eso es muy difícil. Lo que uno sí puede crear con el otro son condiciones éticas, valorativas, de conocimiento, actitudinales, etc., que le permitan a esa persona contar con los criterios suficientes para abordar con acierto sus decisiones frente a la opción de consumir o no esa sustancia, de realizar o no ese hecho o de usar o no tal objeto.
Aventurarse... arriesgarse..... anticiparse....
Los que hemos trabajado en prevención, sabemos que hay un buen número de muchachos que se han aventurado, de personas adultas que en su vida pasada se arriesgaron a consumir una que otra droga, por curiosidad, por probar, por darle gusto a alguien o por lo que sea; y solamente lo hicieron una o pocas veces y no mas. Entraron, estuvieron, no volvieron o salieron y sólo quedó el recuerdo o la anécdota. Existe, por lo tanto, también una capacidad de arriesgar del sujeto que es indispensable tener en cuenta en cualquier propuesta de prevención. Esta capacidad la podemos apreciar en quienes se preparan para subir el Everest aun a riesgo de morir, en Colón con su aventura hacia las Indias, en los astronautas y sus peripecias en el espacio o en Copérnico que se atrevió a pensar de manera diferente y a exponer sus ideas con el riesgo de perder su vida y pare de contar. En la base de toda actividad científica, de toda innovación está la curiosidad, la creatividad y la capacidad de arriesgarse, de atreverse a ser y pensar de manera diferente.
El ser humano, por lo tanto, posee la capacidad de asumir riesgos, de aventurarse, de transgredir lo establecido. De ahí que en la prevención no sólo se debe trabajar en el fortalecimiento de su capacidad para anticiparse, sino también en el perfeccionamiento de aquella capacidad que le impulsa hacia la incertidumbre, lo desconocido, a retar lo que sea y buscar el cambio, aun a costa de su propia vida.
Si desconocemos la existencia de estas dos capacidades, de estas dos fuerzas o talentos propios del humano, corremos el riesgo de que nuestras propuestas de prevención sean efímeras. Quienes llegaron a la luna lo hicieron basados en el anticipar y en el arriesgar. Quien llegó al Everest lo hizo porque arriesgó, pero no sólo por ello, sino porque creó las condiciones y se preparó durante mucho tiempo para hacerlo.
¿Con qué concepción de ser humano estamos trabajando o vamos a trabajar?
Ahora bien, este enfoque de la prevención no es factible abordarlo sin una pregunta fundamental: ¿Con qué concepción de ser humano estamos trabajando o vamos a trabajar? Es muy común interactuar, explicita e implícitamente, con el otro, basados en una idea de ser humano en donde yo soy mas y el otro es menos o yo sé y él es un ignorante o con el pensamiento de que lo que cuenta es lo que tiene y no lo que es. Es poco frecuente hacerlo pensando que el otro posee un saber, trae consigo una experiencia de vida y es un creador permanente de su cultura, indistintamente de cuales sean sus condiciones y características personales o sociales. Por ello en la prevención es indispensable una concepción de ser humano.
Nosotros durante todo el proceso de Prevención Integral hemos construido una visión y comprensión de humano, que nos ha llevado a entenderlo como un ser en estado permanente de comprensión, construcción y creacion social de conocimientos, afectos, acciones, sueños o visiones de futuro y de trascendencia. Este proceso ha sido fundamental, porque sin perder de vista las drogas vamos mas allá de ellas y nos situamos ante nosotros mismos como sus creadores y usadores. Por ello, cuando nos dedicamos a mirar con que concepción de ser humano estamos trabajando nuestras propuestas, empezamos a encontrar vetas mas profundas desde dónde construir procesos de Prevención Integral de problemas socialmente relevantes, sustentados en una perspectiva de Desarrollo Integral Humano.
Ahora bien, alguien puede saber mucho de drogas, puede tener los conocimientos mas profundos y actualizados sobre cada una de las sustancias y sus efectos, pero si no sabe pronunciar un buenos días, un buenas tardes, un muchas gracias, si no sabe del valor de la alegría y de la lúdica, y si no tiene la convicción y el interés de construir bienestar humano, no hará prevención; simplemente será un experto en transmitir una información. La prevención realmente emerge de la seguridad de estar en capacidad de construir conocimientos, criterios, valores y actitudes frente a una situación de futuro, sobre la base de una relación centrada en el desarrollo de una mejor calidad de vida con el otro.
Las conferencias sobre drogas las tenemos que impartir, las tenemos que ofrecer, así como escribir los libros que nos informen sobre ellas. Pero, a la escuela, colegio, relación pedagógica, madre, padre que no se monten sobre una calidez de la relación, sobre una visión comprensiva del otro como ser humano integral, les será muy difícil construir prevención. Yo no estoy diciendo que construyamos relaciones perfectas porque no las hay. Yo lo que creo es que uno puede, a partir de la calidad de la relación con el otro, construir la prevención, de manera más fácil y duradera desde un ¿por qué estás triste? que construirla sólo desde términos como estas drogas o sustancias psicoactivas que son estimulantes, depresoras, alucinógenas o mixtas producen tales o cuales efectos en el ser humano.
De lo anteriormente expuesto podemos colegir que bajo el concepto de prevención integral hace referencia a las siguientes comprensiones:
1. Es una capacidad del ser humano que le permite anticiparse a situaciones futuras.
2. Es un proceso que involucra las acciones consideradas de carácter específico e inespecífico.
3. Es un proceso que se equipara al concepto de formación integral. Es ante todo un proceso educativo y pedagógico.
4. Es un proceso que le facilita al sujeto promoverse hacia el logro de estados superiores de bienestar y de vida con calidad.
5. Es un proceso que se fundamenta en una comprensión integral del ser humano y que lo asume como una persona (ser) en estado permanente de creación y construcción individual y social de.....
6. Es un proceso que promueve a la vez la transformación de factores de riesgo y el fortalecimiento de factores protectores que son comunes a diferentes problemas socialmente relevantes, así como de los que son específicos frente al consumo de sustancias psicoactivas.
Desde esta perspectiva de construcción de la prevención, la primera pregunta que nos hemos de formular es la de: ¿Quién soy? ¿Quiénes somos?. La experiencia nos ha demostrado que es una pregunta fundamental. Cuando iniciamos en 1985 nuestro programa de prevención en el Ministerio de Educación, esa pregunta no nos la hacíamos con toda la fuerza que luego adquirió.. Pero, a través del tiempo encontramos y pudimos constatar que nuestra propuesta de prevención sin ese ¿Quiénes somos? corría el riesgo de no ser asumida como propia por cada comunidad educativa.
Y aquí les dejo una reflexión: ¿Quiénes somos nosotros los Colombianos? Frente a ella, hay un común denominador: nos es más fácil o nos hemos acostumbrado a hablar de lo que somos -perdónenme la palabra -como porquería-: ladrones, corruptos, avivatos, violentos, agresivos, narcotraficantes, etc. Existe una tendencia fuerte a mirarnos desde la negatividad. En este sentido considero que mientras no seamos un país que se responda su quiénes somos, no solamente desde la negatividad, sino también y ante todo desde la positividad y desde sus sueños de bienestar, muy difícilmente podrá construir procesos de prevención. Sobre la base de mantener y afianzar un autoconcepto negativo como nación, creo que nos estamos alejando cada vez mas de nuestras aspiraciones de convivencia y bienestar.
A manera de hipótesis afirmo: entre más nos afiancemos en lo que somos como negatividad mas construiremos una autoestima negativa, una percepción negativa de nosotros mismos, desarraigo, falta de identidad, desesperanza y rechazo a nuestra cultura como colombianos. Si este país sigue construyendo sobre lo que es como negatividad y no sobre lo que es como positividad, no tendrá la posibilidad de salir y encaminarse hacia una estrategia clara y profunda de prevención de problemas socialmente relevantes.
Desde mi experiencia puedo afirmar:
a. Este es un país en donde se carece de espacios y tiempos para detenernos a profundizar en la pregunta del quiénes somos. La escuela no la promueve y cuando nos la hacemos nos detenemos casi siempre en nuestros defectos. Ello debe cambiar si queremos construir procesos de prevención.
b. La prevención, sin desconocer nuestras falencias, se construye ante todo sobre la base de nuestro sueños y características positivas.
La segunda pregunta en nuestra propuesta de Prevención Integral tiene que ver con: ¿Qué comprensión de la realidad estamos haciendo?. Normalmente en la escuela y en la universidad aprendemos a diagnosticar y, con ello, a identificar las necesidades, los problemas o las dificultades, frente a los cuales hemos de proponer alternativas de solución. Nosotros planteamos la necesidad de trabajar en una "comprensión integral de realidad" que nos ofrezca la posibilidad de aproximarnos a lo que cada grupo humano es como características positivas, como deficiencias y como aspiraciones o visiones de futuro.
Nuestra tercera pregunta se centra en saber: ¿Qué experiencia trae o tiene cada uno frente a un problema determinado? Aunque no lo hubiera estudiado, cada uno trae una historia de vida, y con ella, muy posiblemente un conocimiento, una creencia, una actitud sobre el problema objeto de prevención. En este sentido es importante conocer lo que las personas saben, creen y han logrado hacer.
La cuarta pregunta hace referencia a: ¿Con qué conceptos básicos he orientado y respaldo mis experiencias? ¿Con qué concepción de ser humano, educación y prevención hemos venido trabajando?
Luis Ángel Parra Garcés
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